miércoles, 6 de mayo de 2009

Un relevo histórico

La elección del socialista Patxi López como lehendakari del País Vasco constituye, sin duda alguna, un hito histórico.Es la primera ocasión, en los ya más de treinta años de autogobierno vasco tras la recuperación de la democracia en España que un político que no pertenece al PNV asume la Presidencia del Gobierno del País Vasco.
El Evento ha estado seguido por numerosos políticos del ámbito español , seguidores del partido popular como Mariano Rajoy, del partido socialista obrero español, como Javier Rojo, presidente del senado español o Leire Pajín , Consejera del actual gobierno de Zapatero así como diversos compañeros de los antes citados y perodistas de todos los colores.
Ha empezado hablando el canditato y seguro lehendakari en primer lugar: Sus primeras palabras en euskera han sido para alegrarse de la falta de una muy importante parte de la sociedad, alegrándose de su ausencia.
Ha hablado de gobernar para todos los vascos , pero se alegra de los que no están, Hay que decir que Patxi López fue juzgado precisamente por hablar con esa gente que ahora intenta demonizar y criminalizar.
Después de leer todas las lineas políticas que llevara a cabo su gobierno ha cogido la palabra el candidato saliente, el señor Ibarretxe, que arrimando el ascua a su sardina ha intentado hacer ver el fraude de esas elecciones a las cuales ellos se han presentado y de las que ahora reniegan.
La ambigüedad del PNV con respecto al terrorismo era demasiado. Pedían que ETA dejara las armas, parecía que lo hacían de cara a la galería ya que al mismo tiempo defendían a los asesinos encarcelados, querían que los amigos etarras (amigos suyos también) estuvieran en el poder, y lo que es peor, el clima era irrespirable para los que no pertenecían a su partido.
La renuncia de Ibarretxe va a permitir al PNV tener un mayor margen de maniobra para orientar una estrategia de oposición parlamentaria menos condicionada por el pasado. A partir de ahí la decisión del hasta ayer lehendakari merece el respeto y el reconocimiento por su entrega y servicio al país, por encima de sus aciertos y de sus errores.
Quiero pensar que el PSE va a conciliar en su legislatura todas las posturas. Está ante el reto más grande del que podemos tener memoria y ha optado por la opción más arriesgada, de ello puede salir un éxito sin precedentes... o un gran fiasco.
Quedémonos con la esperanza del primero de los escenarios.